La siguiente evolución de las redes de telefonía móvil se llama 5G. Permitirá entre otras cosas navegar a velocidades de vértigo superiores a 1 Gbps. Esto supone multiplicar por diez la velocidad actual de navegación y por tanto la potencia de emisión así como el número de antenas emisoras con la consecuente saturación electromagnética en el ambiente.

La fecha prevista del lanzamiento del 5G es el año 2020, pero a partir de este año 2018 empezaríamos a ver los primeros despliegues y pruebas con usuarios reales. Telefónica Movistar iniciará este mismo año el despliegue en España con el proyecto Ciudades Tecnológicas 5G que convertirá a dos poblaciones en laboratorio real durante los próximos tres años.

La compañía española ha presentado el plan para liderar el 5G en nuestro país. Con este plan, desplegarán la nueva tecnología de red móvil en las ciudades de Segovia y Talavera de la Reina, colaborando en todo momento con Nokia y Ericsson en la parte técnica del asunto. Estas dos ciudades serán un laboratorio real y a gran escala durante los próximos tres años, es decir, entre 2018 y 2020.

Pero tal y como se cita en el diario «El Adelantado» de Segovia, el escenario idílico que se presenta no es del agrado de todos. Y Ecologistas en Acción muestra su “honda preocupación” por la posibilidad de que Segovia y Talavera de la Reina se conviertan en un “laboratorio”, dado que “no se han experimentado previamente en un laboratorio, como debería hacerse con cualquier tecnología antes de extenderla, los efectos que las nuevas frecuencias puedan tener sobre células in vitro o sobre animales”. De este modo, Ecologistas en Acción de Segovia entiende que “ser pioneros en este tema va a implicar que las personas y el medio ambiente se conviertan en objeto de experimentación, no solo de los detalles tecnológicos de implementación sino también de los efectos biológicos que puedan producirse sobre sus habitantes y sobre otros seres vivos”.

Recordamos que a mediados del año pasado (octubre de 2017), más de 180 científicos y médicos de 36 países pidieron a la UE una moratoria para la implantación de las redes 5G por sus riesgos para la salud ya que la evidencia científica actual ha demostrado que los campos electromagnéticos de las telecomunicaciones son perjudiciales para los seres humanos y el medio ambiente y que los límites actuales de su exposición responden únicamente los intereses de la industria y no protegen adecuadamente la salud.

Desde la posición que defendemos en Enarmonia Salud Geoambiental de fomentar la existencia de espacios sanos con bajos o nulos niveles de contaminación electromagnética, nos sumamos a la denuncia de colectivos como Ecologistas en Acción y apelamos al sentido común de los responsables políticos pidiendo que en caso de que finalmente se produzca el despliegue tecnológico se haga un seguimiento exhaustivo de las implicaciones en la salud o bien que se presente una moratoria a la misma hasta que no se demuestre al 100% que es totalmente inocua para la salud de los seres vivos.

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